miércoles, 15 de diciembre de 2010

















PUNTO CRUZ: EL EFECTO VARGAS LLOSA

                        “Cuando niño mis padres creían que yo era un genio”. Lizardo Cruzado


Soy del malecón Costa Sur, el tercer lugar más lindo de Lima después del Puente de los Suspiros y el Olivar de San Isidro. Mi padre perteneció al Servicio de Inteligencia Nacional y realizó labores de contraespionaje en las embajadas de Perú en Chile y Ecuador entre los años 1966 y 1974. Fue marino. Una tarde, después del trabajo, hizo sus maletas, enrolló algunas alfombras persas, cogió un par de floreros de cristal checoslovaco y se marchó para no volver nunca más. Mi hermano mayor tenía cinco años, yo tres y mi hermana menor no llegaba a los dos. Por eso siento un orgullo especial cuando confieso que todo lo que fui, soy y espero ser se lo debo a mi madre, una abnegada profesora de educación inicial que trabajó veinticinco años para el Estado. A pesar del terror y las limitaciones que padecimos todos los que vivimos en el Perú en la década de 1980, mi niñez fue feliz. Creí en el dios de los católicos hasta los quince años. A la lectura le debo haberme librado de ese mal congénito que tanto sufrimiento le ha causado, y continúa ocasionándole, a la humanidad. De mi paso por la escuela - educación primaria y secundaria – solo guardo el recuerdo de los campeonatos de fútbolito que se realizaban a la llegada de la primavera, las actuaciones de Fiestas Patrias en las que mi hermano y yo nos robábamos el show, la fiesta de quince años que una compañera de apellido Paredes organizó en el restaurante “La Isla del Paraíso”, y los nombres de tres mujeres particularmente hermosas: Viviana Miglia, Adriana Alfageme y Andrea Gabaldoni. Los cimientos de mi educación musical y literaria se los debo a mi tío Bartolomé, un exseminarista que fue obligado a abandonar el colegio mayor de San Francisco de Guadalupe, en Arequipa, para asumir el rol de paterfamilias cuando mi abuelo murió. A mi tía Marcela, arequipeña de las de antaño, profesora que trabajó treinta años para el Estado, le debo mi fascinación por las mujeres bellas, inteligentes y de pésimo carácter. Fui lobo rampante a los nueve años (según el jefe de mi grupo, el más joven del Perú). A los doce renuncié al movimiento scout. A los trece me paré por primera vez en una tabla hawaiana, una Wayo Whilar 6.3. Debuté sexualmente en Chile, en un burdel A – 1, a los dieciséis años. Defendí los colores del Centro Iqueño de Ica, Los Molinos de Barranco y el colegio María Reina. Hasta el día de hoy conservo a mis amigos de mi niñez/adolescencia: Miguel Ángel Vega Venegas, Ernesto y Dante Byrne Charún, David Ojeda Flores, “Coco” Fernández León, Francisco Silva Calderón y César Gálvez Pardavé. He sido estudiante de la Facultad de Teología, Pontificia y Civil de Lima, la Facultad de Educación de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, y de las Facultades de Educación, Psicología y Ciencias y Artes de la Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Han sido mis maestros los pedagogos Elías Castilla Rosa–Pérez, Teresa Cisneros Gallo, Elizabeth Flores Flores, Juana Pinzás García y Giovan Maria Ferrazzi; los literatos César Toro Montalvo, Óscar Coello Cruz, Graciela Briceño, Ricardo González Vigil, Abelardo Sánchez–León Ledgard y Antonio Cisneros Campoy; los lingüistas Íbico Rojas Rojas y José Cárdenas Bunsen; los filósofos Guisele Velarde La Rosa, Fernando Manrique Manrique, Federico Camino Macedo y Eduardo Lores La Rosa; y los musicólogos Chalena Vásquez y Fernando De Lucchi Fernald. En el año 2003 viajé becado a Madrid por la Fundación Carolina de España para realizar un Máster en Dirección de Centros Educativos. Cinco de las experiencias más maravillosas que viví en España fueron ver a Sara Baras en una adaptación excepcional de Mariana Pineda de Federico García Lorca; escuchar a Jerry González acompañado de los Piratas del flamenco en el bar Cardamomo; contemplar extasiado El jardín de las delicias del Bosco en el Museo del Prado; ver al Atletic de Madrid de Burgos, Coloccini, Silva y el “Niño” Torres en el Vicente Calderón; y leer a José María Eguren, una tarde de abril, en el Park Well. Tuve un Wolkswagen escarabajo, brasilero, del 78, que vendí en 1999 porque nunca tramité mi brevete y muchas veces me quedé dormido mientras conducía de retorno a mi casa. Hubo un tiempo en el que fui capaz de leer un libro diario. Mi biblioteca personal supera los mil quinientos volúmenes, de los cuales ciento ochenta son de poesía peruana contemporánea. Soy gonzalezpradista. Desde el año 2007 trabajo como docente de “Corte y confección” en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad César Vallejo de Los Olivos, lugar donde también ejercí el cargo de secretario académico durante dos años y conocí a don Dennis Vargas Marín, un jefe de lujo. Antes trabajé en los colegios Alpamayo, Liceo Naval Almirante Guise, Mártir José Olaya y Lord Byron. He sido director de una revista de literatura, “Tránsito”, y soy autor de un poemario, “Corredor Insular”. Tengo un blog: www.ellaboratoriodelos1000cerebros.blogspot.com. Creo en D10S, Miles Davis y el maestro Joaquín Rodrigo. Deseo morir a los sesenta y un años, pesando sesenta y cuatro kilos, luego de haber disfrutado de una sesión inédita en La Herradura y haberme despedido con un beso de mis hermanos Ricardo y Gaby, mi cuñada Yolanda, y de Daniela Chaves Cuzzi. Soy dragón, del año 1976. Lo demás, parafraseando al poeta Jorge Pimentel y Vásquez, “Es Palomino”.









domingo, 12 de diciembre de 2010































(1)


UN DISCURSO (2)


Contra el APRA, AGP y lo que su camarilla de ratas de alcantarilla representa: traición, acomodo, colusión y muerte.



Ya quedaron en el olvido, las promesas hechas por otros individuos.
FAM                        LAm  LA#                         DO7

La paz renaciente, de las calderas de otros pueblos y otras gentes.
FAM        LAm                  LA#                               DO7

¿Qué pasó? ¿Qué sucedió?
        FAM   LAm

¿Por qué edificamos las murallas del pilón (3)?
LA#                                     DO7

¿Por qué la gente ya se olvidó?, que un día la ambición el lenguaje lo truncó,
FAM                    LAm               LA#                            DO7

el lenguaje lo truncó
                       FAM

(Dos vueltas, solo notas)


¿Por qué el llanto de tanta gente?, ante la dicha de los que tienen.
Dime por qué tanto insurgente,
que lucha por su vida, que lucha ante la muerte.

No llenemos de promesas vanas este mundo,
que la ilusión sembrada es ilusión deseada.
Que el llanto humano es llanto hermano,
y ante este no debemos de esconder las manos.

No debemos de esconderlas más,
ya no debemos andar, caminando por allí, pensando,
¡que otro día va pasando!, ¡que otra noche va llegando!
¡y que no hacemos nada!, ¡no hacemos nada!

¡Que otro día va pasando!, ¡que otra noche va llegando!
¡y que no hacemos nada!, ¡no hacemos nada por cambiar!


(1) Caricatura realizada por el maestro Carlos Tovar "Carlín", nuestro Robert Crumb.
(2)  Tenía diecisiete años cuando escribí "Un discurso" y lo presenté a los Juegos Florales 1993 organizados por la Facultad de Educación de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (madriguera aprista). Obtuve el segundo puesto. El tiempo me ha permitido disfrutar tres versiones. La primera, en clave vernacular, interpretada por los hermanos Ames. La segunda, más sencilla, en clave trova. La tercera, totalmente power y en clave punk, interpretada por Sin Estado y sin gobierno. Si conoces "Destruir" de Narcosis, "Perlas ensangrentadas" de Alaska y Dinarama o "Resistencia" de Aeropajitas, por allí va la cosa.
(3) Piedra grande. Pared hecha de montículos.



miércoles, 1 de diciembre de 2010



(1)




(2)





LIZARDO CRUZADO





Poiesis


El
acto
de
magia
no es
tragar
filosos
y
afilados
sables
sin
sufrir
herida
alguna
sino
que
el acto
de
magia
consiste
en
tragar
delicadas
y
pálidas
florecillas
sufriendo
horribles
desgarraduras
y
desgarramientos.





Nacimiento


La Virgen María ya alumbró la placenta.
Los pastores mean y pelan ajos afuera del pesebre.
Los ángeles están ebrios.
San José se diluye en un éxtasis místico.
La lluvia cae
como si nadie existiera en este mundo.


Feliz navidad.





Epigrama



                               Tu
                           Pezón Izquierdo
                       muevo
                   suavemente

    - TE ESTOY SINTONIZANDO -

                                    Pero
                                       devoro
                                           como
                                               trago
                                                   engullo

                            tu Pezón Derecho

para
   que

         ni

            el

             Tiempo
                 ni
                 la Muerte

el volumen te bajen
     ni
te apaguen.





Ars
                             (balada del ahorcado)
                                         

Me hago un nudo con
Las cuerdas vocales

Y siento
Un nudo en la garganta.





Pregón

BOTELLAS  FIERROS VIEJOS  PERIÓDICOS
CATRES  LLANTAS  POEMAS  BATERÍAS ...





(1)  Lizardo Cruzado (Trujillo, 1975). Médico y poeta. Publicó a mediados de los noventa (siglo XX) un poemario sorprendente: Este es mi cuerpo. Tal fue el impacto que causó en el cotarro literario local (léase limeño), que algunos se aventuraron a afirmar que Cruzado había inventado un nuevo discurso poético denominado "realismo chistoso" (afirmación errada pues el creador del "realismo chistoso" es el poeta Jorge Pimentel). Poemas suyos han aparecido en hueso húmero nº 31 y la sección cultural del diario El Comercio. Se ignora si el vate continúa "sacándole punta" al lápiz.
(2) El genio (inédito)

viernes, 12 de noviembre de 2010










VARONA Y VARON


            Varona y varón,
desnudos frente a frente,
            desnudos con esmero,
son presencia impalpable
            de la gracia del quién sabe.
Nada pueden contra ellos
            ni el miedo que bien sienten,
ni lo espaciado de los encuentros,
            ni la envidia de los solitarios,
ni el viento de los que murieron.
            El fuego es tan su salsa,
tan feliz como un niño,
            tan se escapa por un tubo,
tan se oculta o parece nada,
            que induce a la pareja
a desnudarse con esmero,
            a juntar aire con tierra,
aumentando la ternura
            para empezar de nuevo el acto
más hermoso de la vida:
            varona y varón.



DARDO

Nadie la había llamado
y vino a danzar
alrededor de mi fuego.
Traía sus propios increíbles olores,
sonrisas, teléfonos,
y esa malicia inocente
de felina joven.
Abandoné todo
y salí a cazar mariposas.
Fui prudente y estudioso,
elegante di manotazos
cuando debía
y así quedé atrapado.
Estuve con María
en las esquinas
más estrechas
de la tierra,
supe de cielo e infierno,
de vértigo constante
y del tambor final
de la derrota.



QUIJOTE

Todo el año lo he pasado
mirando las caras de las niñas,
creyendo en premios posteriores
que se alargaban siempre
como un chicle
en infinita espera.
Al hacer las cuentas de mi año,
trescientos días menos no me duelen,
pero siempre amarga
hacer el rol de idiota,
como antes, en el siglo doce,
caballero.
En los lances del amor
juro y perjuro
que he de cambiar mis métodos:
hombres serios, hoscos,
eso es lo que las niñas quieren.



AJEDREZ

A Telésforo León y Jorge Anselmi


Un hombre está inclinado
Sobre escaques.
                        O libros.
                                     O muchachas.
Inclinado sobre escaques,
                                   ajusta los trebejos,
Mira bien,
              distribuye y luego manda
Torres almenadas,
                          obispos como espadas,
Corceles contra viento,
                                  peones que siempre avanzan.
Sinfonía de cristal y/o escarcha.
En columnas de ébano y marfil,
Marfil y ébano azuzan en silencio
El asedio ritual e interminable
A una y otra Dama.
                           Aquí los infantes siempre
Ganan,
          mueren como moscas y siempre ganan.
De los peones es el mundo.
                                       Ellos llegan
A libros y muchachas.
                               De los peones,
                                                                 el fin
Y el comienzo.
                      Todo,
                               incluso la palabra.




NOCHE OSCURA
(Fragmento)


Como ojo de agua, como quietud, como noche,
como ojo de agua en la quietud de la noche,
como espera, como terrible espera
en medio de las dunas bajo el sol de fuego,
como nada, como todo,
como incertidumbre en la mañana brumosa,
como negación, como miedo,
como vacío acongojado,
como simplicidad venturosa,
como límite,
ahí donde el destierro advierte las palmeras,
como azul de mar que se junta al cielo.

domingo, 24 de octubre de 2010

































LA NOCHE DE LA LUNA

El viejo cayado descansaba junto a un enorme gato de porcelana y otras baratijas inútiles. Desde la muerte de Li había sido abandonado en aquel oscuro almacén. En otro tiempo, su brillante mango de plata se vio libre de toda mácula, luminoso. Li fue el gobernador de la región de la Luna y cuentan que llegó a tener seiscientas concubinas. Su prole se extendió durante siglos y todavía hoy es posible hallar algún descendiente suyo. En la estación del fuego era azotado por terribles pesadillas: “El umbral, el umbral” era lo único que repetía entre ensueños. Combatió contra los paupérrimos en el estrecho de la arena y libró a su pueblo de los embates de las pestes. A los trescientos siete años su pensamiento se volvió ecléctico, y junto Chan, el menor de sus nietos, emprendió la construcción del palacio en el que pasó los últimos años de su vida.

El viejo cayado parecía sonreír mientras lo observaba.

viernes, 15 de octubre de 2010


























Don Mario Vargas Llosa y yo

UNO

Tenía trece años, lo recuerdo bien. En la biblioteca/estudio de la casa en la que ahora vivo, mi tío Bartolomé atesoraba varios de los libros que años más tarde heredé. Uno en particular, de tapa dura y tamaño diferente, llamó mi atención una fría mañana de invierno. Al revisarlo descubrí que en su interior habían fotografías en blanco y negro que parecían guardar relación con la historia que en él se contaba. Era la primera vez que tenía un libro como ese entre mis manos. Lo cerré y devolví a su lugar. Acto seguido, camuflé en uno de los cerros de periódicos y revistas que se levantaban como columnas en toda la habitación, los dos ejemplares de Playboy con los que me había entretenido – apresuradamente - minutos antes. El libro se llamaba Los cachorros y su autor Mario Vargas Llosa.

DOS

Coquito Fernández sugirió correr unas campanitas en La Herradura antes de retornar al barrio. El Huayco había pagado, pero la gente – como siempre – quería sacarle el IGV al domingo. Habremos llegado a eso de la 5:00 p.m. Aún habían bañistas descansando en la arena y algunos automóviles estacionados en el malecón. Mientras me ponía el wetsuit, todavía húmedo, una pareja que parecía haber salido de una película de los años cincuenta descendió de un lujoso automóvil. Ambos caminaron unos metros y se detuvieron a contemplar el atardecer. Parecía que compartían algunas impresiones. “Mira, aquel señor es el escritor Mario Vargas Llosa, y la mujer a su lado, su esposa Patricia”, le comenté a mi brother Ernesto Byrne quien también luchaba con su wetsuit húmedo.

TRES

Levanten la mano los que han leído Los cachorros, pregunté notoriamente emocionado. Nadie levantó la mano. Bueno, La ciudad y los perros. Nadie levantó la mano. ¿La casa verde? Nadie levantó la mano. ¿Conversación en la catedral? Nadie levantó la mano. ¿La guerra del fin del mundo? Nadie levantó la mano. ¿La tía Julia y el escribidor? Nadie levantó la mano. ¿El pez en el agua? Nadie levantó la mano. ¿Cartas a un joven novelista? Nadie levantó la mano. ¡No puedo creer que ninguno de ustedes haya leído a Mario Vargas Llosa!, increpé. Alguien por allí respondió: “En quinto de secundaria leí un cuento de Los jefes, profesor Oscar”.

Aquella mañana, la Academia Sueca había otorgado el premio Nobel de Literatura al escritor peruano Mario Vargas Llosa.


martes, 24 de agosto de 2010
































































































OBSERVO, LUEGO EXISTO


"Sobre estas calles donde el amor es una palabra que no se ve por ningún lado, descubrí un estado de ánimo tan bello como una flor amarilla en la noche: Anarquía".

Carlos Oliva



El centro no duerme. Recuerdo que en Madrid, en el año 2003, los habitantes de esa ciudad afirmaban exactamente lo mismo de su centro histórico: "El centro no duerme". Y como hace dieciocho años mis incursiones al Centro de Lima despiertan aún las mismas sensaciones: curiosidad, fascinación, angustia, y una arrechura permanente. Sí, el centro es un lugar que arrecha. Aunque últimamente lo pateo más de noche, lo prefiero indistintamente: de día y de noche. De día sus cauces me conducen a lugares como el Centro Cívico, El Queirolo, el Jirón de la Unión (es posible ver películas de estreno en imagen y audio aceptables a S/. 3.50 de lunes a miércoles ), el Parque Universitario y El Hueco. De noche, y dependiendo de la hora, atravieso Quilca o asciendo La Colmena hasta llegar a la Plaza San Martín.

Por supuesto que el ascenso por La Colmena resulta más aleccionador. Los mismos personajes de hace dieciocho años - podría asegurar que la anciana prostituta de mi poema "El tiempo de la rosa " todavía se deja ver maquillada, en tacos y lentejuelas (1) - se dan cita en esa avenida que es una radiografía animada de nuestra realidad actual. Es decir, del Perú de los Reyes, de los Chávez y los Quispe - de Arellano y Burgos (2) -; del pollo a la brasa con papas fritas, pizza con gaseosa y cerveza en jarra. Y afinando la vista se identifican hasta tres estilos arquitectónicos distintos en la misma cuadra, y estirando los pasos confirmamos que la cara más real de nuestra prosperidad económica se luce en las pollerías (Norky´s y Rocky´s la rompen), chifas, night clubs de "A sol la barra", bares de luces de neón, camionetas de serenazgo y policías motorizados.

Cierto es que el centro hoy es más seguro. Pero solo el centro pues un poquito más allá la delincuencia e inseguridad gobiernan. En esta Ciudad del Infierno - Rosas Ribeyro dixit (3) - todavía descubrimos atareados travestis ofreciendo sus cuerpos en esquinas compartidas, trajinadas putas negociando sus servicios en oscuras callejuelas, caprichosos rosquetes aguardando el arribo de mostaceros antiguos, y extranjeros sospechosos a la caza de cocaína, marihuana y zorritas fáciles. El centro es La ciudad Gótica del poema de Leo Zelada, su eclipse (4), pero también un monumento vivo que devora diariamente a sus habitantes sin que estos se den cuenta de lo que está pasando. Provecho, brother.




(1) EL TIEMPO DE LA ROSA


                Solitaria


frágil,
triste,
marchita.

Ensaya la rosa
su último aroma.

Mudan sus pétalos
a otro cuerpo.

L   e  j  o   s,      l     e    j   o   s.



(2) ARELLANO, Rolando y BURGOS, David. Ciudad de los Reyes, de los Chávez, los Quispe... Lima. Edgardo Cateriano Castellano, editor. ISBN: 9972-9196-1-7.

(3) ROSAS RIBEYRO, José. Ciudad del infierno. Lima. Lluvia Editores. 1994.

(4) ZELADA, Leo. Delirium Tremens. Lima. Federación Gráfica del Perú. 1997.

lunes, 9 de agosto de 2010





































MISTERIOS Y PASIONES ENCONTRADAS (1)

Un misterio, una pasión, de Aldo Miyashiro, cuenta la historia de un puñado de jóvenes que busca construir su identidad a partir de la pasión que siente hacia el Club Universitario de Deportes. Es también la historia de fuerzas antagónicas en constante pugna: amor/odio, creación/destrucción, legalidad/ilegalidad. Las acciones transcurren en torno a “Misterio”, fundador y jefe de la barra Trinchera Norte, y del grupo de personas que se integra en torno a él: padres, hermana, novia y camaradas, quienes comparten carencias similares debido a su extracción socioeconómica y la dureza con que la vida los trata.

Pero Misterio, al igual que el Cuervo, Foreman, Curay y Cara Dura, tiene un sueño: conformar una barra agresiva, incondicional y numerosa, capaz de enfrentar los ataques de las barras rivales. Y es a partir de la concreción de ese sueño que descubrimos las verdaderas intenciones que habitan en el corazón de cada uno de los personajes. Entonces, los deseos de reconocimiento, aceptación, poder y liderazgo quedan al descubierto. Las discrepancias y enfrentamientos entre unos y otros (pero también alianzas) quebrarán la frágil unidad del grupo y el sueño de fundar una barra sólida y fuerte.

Conforme trascurren los acontecimientos, la conducta de los protagonistas se torna cada vez más violenta y (auto)destructiva, y las acciones confluyen – indefectiblemente – hacia un desenlace fatal. La tensión durante toda la obra no decae nunca, lo cual se debe al excelente trabajo de caracterización de los actores, entre quienes destacan Pietro Sibille, Norka Ramírez, César Ritter y Karen Tavera, el desenfado y frescura de los diálogos y la solvencia con la que cada uno de los actores se integra entre sí. Cabe por ello aplaudir la labor realizada por Miyashiro, quien además es el director y uno de los protagonistas.

Un misterio, una pasión, aborda con acierto tópicos que para un gran sector de nuestra juventud todavía son interrogantes sin responder: la búsqueda de la identidad, el reconocimiento y aceptación de las diferencias sociales, el encuentro/desencuentro de lo oficial y lo marginal. Conmueve la ausencia de pretensión del que, pensamos, se convertirá en el mejor estreno del año.

(1) 21/11/2003

viernes, 6 de agosto de 2010















 
Do and Share (1)


Fue a mediados de 1991, en uno de los tonos (2) que los estudiantes del colegio militar Pedro Ruíz Gallo solían organizar en el CIM, que conocí a Paola Matallana. Por entonces mi rutina consistía en trotar muy temprano por el circuito de playas de la Costa Verde, levantar pesas, ver videos de tabla (los surfers que la rompían eran Magoo, Fletcher, Nikaido, Ozzy, Curren, Carroll, Slater, Omar Renteros y “Muelas”) y hacer la tarea cuando no quedaba otra opción. De Paola sabía que la conocían como La huevito, debido a que a su hermano le decían El huevo. Graciosa - las chicas con pecas siempre me han parecido graciosas - pequeñita, alegre, y dueña de una anatomía espectacular, después de un par de citas clandestinas y del hoy desaparecido “Quieres estar conmigo”, Paola se convirtió en mi enamorada. Nuestra relación duró solo tres semanas y estuvo marcada por los atardeceres frente al mar de Chorrillos, exactamente en el malecón Costa Sur, la música/rugido de las olas, la complicidad de la luna, las caminatas nocturnas por las mismas calles: Pastor Sevilla, Alfredo Silva, Daniel Urrea y Darío Torres, y las amigables interpretaciones de Rosemarie, la única violinista que he conocido y padecido hasta el día de hoy. Pero como digo líneas arriba, la relación sucumbió a las tres semanas (maldición de la que logré librarme luego de 10 años, siendo estudiante de la Facultad de Ciencias y Artes de la PUCP). Y si bien fui yo quien decidió terminar - a diferencia de Paola que conocía hasta a mi perro Harry, yo jamás pisé su casa - pactamos decir que había sido un acuerdo de ambos (para un adolescente esos detalles son fundamentales). Contra todo pronóstico pues nunca fui estudiante de una “Pre” (3), ingresé a la universidad a la primera y no volví a saber de Paola más. Para 1993 me había convertido en un huraño ratón de biblioteca que había cambiado el mar, el surf y a sus amigos, por la filosofía (mis autores favoritos eran Demócrito de Abdera, Platón, Locke, Séneca, Cioran, Nietzche, José Ortega y Gasset, Bertrand Russell, Teilhard de Chardin, Emmanuel Mounier, Paul Valéry, Jesús Mosterín, Gustavo Gutiérrez y Augusto Salazar Bondy), el cine de autor, la nueva trova cubana, el jazz, la pintura, la poesía, y el smog de las avenidas/jirones Colmena, Quilca, Abancay, Chota y la Plaza San Martín. Pero por esas cosas del destino (o devenir) Paola me buscó una tarde de ese mismo año para que la ayudara en el análisis de un libro, tal vez de Bryce Echenique o Vargas Llosa, solicitud que acepté en el acto. Mi chata seguía igual de linda, pero yo andaba demasiado metido en mis rollos existenciales como para proponerle vernos de nuevo. Tal vez por ello, y terminada mi chamba, no volví a saber de ella nuevamente. Han pasado quince años desde que vi y hablé con La huevito por última vez. Imposible resumir las cosas que he enfrentado en todo ese tiempo (tampoco viene al caso pues de lo que se trata es de escribir de Paola y no de mí), pero si de algo creo estar seguro es de mis recuerdos, buenos y no tan buenos, y en ellos Paola ocupa un lugar especial. “El primer amor nunca se olvida”, reza un añejo refrán castellano. Y a pesar de odiar los lugares comunes, debo reconocer que en este caso no soy la excepción. Faltaba más. Este “Testi” (4) es una quimera, pero también una nueva declaración de amor, como cuando te pregunté si querías estar conmigo y tú respondiste que sí. Y lo he colgado en mi HI5 porque a ti no te ha dado la gana de aceptarlo, my beautiful shorty. Veamos cuan cierto es que has leído a Bryce Echenique. Apago mi PC. (viajar en Combi (5) me ha permitido descubrir la columna del Búho, en el diario El Trome). ¡Arriba Alianza, carajo!


(1) 01/09/2008
(2) Tono. Fiesta
(3) Pre. Academia de preparación para ingresar a la universidad
(4) Testi. Testimonial
(5) Combi. Vehículo de transporte público en el que la vida de sus pasajeros no vale nada.


lunes, 19 de julio de 2010


























                                             Do and Share (1)

Por pintoresco que hoy me parezca, fue gracias a Paulina Rubio que descubrí algo que tal vez muchos aún ignoren: Daniela baila pésimo. Y cierto es también que fue gracias a la inclasificable chica dorada (2) que logré estar a escasos tres centímetros de los labios de Daniela por primera vez. ¿Lo recordaste, mamacha? Prosigo entonces. Una de las palabras favoritas de Daniela, allá en el lejano 1998, era “refashion”. Sucede que Daniela siempre fue “refashion” y probablemente siempre lo será. Por eso nunca terminé de comprender qué fue lo que vio en mí. Me explico: ¿ubican a Piru? el flaco medio cantante y actor que aparece en la serie argentina El Refugio. Bueno, yo era por entonces una versión local de Piru. Es más, fue luego del primer desaire que Daniela me hizo que compuse la única canción que le he dedicado a una chica. Pero no vayan a pensar que todos los recuerdos son malos. De ser así este testimonial concluía en el primer punto y seguido. Por ejemplo, una tímida tarde de julio almorzamos un tallarincito en salsa roja que yo mismo preparé (quienes alguna vez le cocinaron el almuerzo a su chica, o viceversa, saben que la atmósfera que se genera mientras se pican las cebollas, cocinan las verduras, fríe la carne y explota el agua en burbujas, es mágica). O lo que involucró la aventura de conformar una lista (nuestro logo era un marciano llamado “Ami”) para competir en las elecciones al Centro Federado de la Facultad de Educación de la PUCP, en la que yo ocupaba el cargo de presidente y Daniela el de jefa de organización. O las salidas nocturnas que, parafraseando al universal César Vallejo, si bien no fueron muchas, fueron. O aquel en que me preguntaste si me casaría contigo, mientras compartíamos un sándwich de jamón del país -con harto rocoto y cebolla- y calentábamos nuestros cuerpos con un café retinto en el antiguo bar Queirolo de Pueblo Libre. Lástima que como en ocasiones anteriores (me refiero a mí, por supuesto) todo sucumbiera a las tres semanas. ¿O fue al mes? Al final retuve más de lo que hubiera imaginado: era de noche, nos dirigíamos a la pensión en la que te alojabas, todo empezaba a carecer de sentido. En fin. Estos últimos días de julio han traído consigo -nuevamente- al cantautor canario Pedro Guerra, particularmente al de Raíz. El segundo track se llama Daniela y la primera estrofa sentencia: “Daniela por dentro está llena de puertas, unas cerradas otras abiertas. Daniela por dentro está llena de puertas, a veces sales y a veces entras”. Pero como al inicio de este testimonial he recordado a Paulina Rubio y de lo que se trata es de dibujar una sonrisa en el rostro de Danielita, hago mías las palabras del “zamborja” Wyclef Jean: “Señorita, mi casa, su casa” (3). Estrellita de tres puntas, como ese pancito que tanto te gusta, nunca dejes de reír (4). ¿Lo prometes, mamacha?


(1) 27/02/2006

(2) Paulina Rubio. La “Pau” fue ahijada del maestro Luis Buñuel. De allí que utilice el término inclasificable. Esta fue: http://www.youtube.com/watch?v=DxxMyTZFKIc

(3) Shakira y Wiclef Jean. Las caderas no mienten.

(4) Estrellita de tres puntas. 1. Es el nombre de un huainito, Taky que le llaman, que le compuse a Daniela. Lamentablemente solo recuerdo esa pequeña parte. 2. Pan que se consume en Arequipa.